Hay días que se recuerdan siempre. Unos porque son demasiado tristes como para olvidarlos, y otros porque son demasiado alegres como para permitir que caigan en el olvido.
El de ayer fue del segundo tipo. Gran día donde los haya, aunque para algunos fue más estresante que para otros... Llegamos a las dos al Hexágono, y nos encontramos con el escenario lleno de maquillaje, jarrones horribles, archivadores, y Santi y Unai intentando encontrar los agujeros de las maderas para montar la estantería... Unos manitas. Y sobre los asientos estaban bien planchaditos los trajes de cada uno. Todos nos reíamos de los trajes y gastábamos bromas hasta que veíamos el que teníamos que llevar cada uno... Bueno, me refiero a los trajes de las chicas, claro. Entre las pamelas extragrandes, los "sombreros" papales con floripondio, las camisas XXL a lo abuelilla, el traje de Mary Poppins, los collares de perlas-adorno navideño, la gorra sado, las plumas... Todo muy vistoso sí.
Hugo encontró a mis zapatos una utilidad muy útil (redundancia donde las haya): usarlos de martillo. A falta de pan, buenas son tortas. El ensayo general fue divertido, con bailes sexys de Dani, y no tan sexys de Santi ¿o sí? Lo que hace una gorra... Entre galleta y chupachups, fuimos decubriendo las entradas y salidas definitivas, y los sitios donde dejar las bandejas.
Lourdes estresada, pero iba a salir bien. Nos fuimos maquillando y vistiendo. Yo sin delantal parecía de la época de las Brujas de Salem, y con delantal parecía Sor cocinera. Y ya con el collar de perlas morado parecía... No sé, algo. ¿Una marquesa chacha? Puede ser. Pero mi collar triunfó, eh? También quería una pluma, pero no pudo ser.
Empezamos tarde, porque los congresistas tenían misa. Claaaaaaaaro, es muy lógico. Mientras tanto, canciones de misa para animar el ambiente.
Yo abro la obra. ¿Qué se siente? Nada supongo, no lo pensé. Me dedico a entrar y salir, pero aún así me lo paso piiiiiiiiiiiipa. Va sobre ruedas. La gente se empieza a reir. Bien, los chistes de Poncela causan efecto. Escena de llorera de tres locas enamoradas. Leonor se equivoca y mientras salimos del escenario nos pide perdón unas tres veces: que no pasa nadaaaaa!!! Lourdes genial con su sufrimiento regocijado. Hugo increíble, y lo mismo de los protas. Carmen Poppins no se olvidó de sus frases, y lo hizo genial.
Llega el segundo acto y yo me subo arriba a dsifrutar del resto de la obra. Los Pantecostis muuuy graciosos. Imanol no se equivoca de mujer, Pedro sordísimo, Lidia abuelísima, Paloma con su estómago sucio, Marta guapísima, Unai mejor que nunca, y los novios del tenis graciosísimos. Momento Carmen y Hugo improvisando porque no entran los que tenían que entrar. El sonido no causa problemas (menos mal). Dani argentino im-presionante, pero a ver si para la próxima entra cantando. Además, con esa gorra... Y Lourdes loquísima.
Saludos, aplauses. Mi buenísima representación de Ronces y Riquelme gritando.
Cenita graciosa donde los haya. Imanol (manolito para los amigos, jeje) el nuevo don juan del grupo. Ese viaje a Londres... Cervezas en los bolsos, enhorabuenas, besos, fotos... Y recogida.
Salimos del Hexágono a las doce. En busca del coche de Paloma. En la Mari Jose Lidia se pimpla una jarra cuasi-entera de vozca con limón, muy graciosa ella. Bromillas al bello durmiente Imanol. Proyectos para el año que viene. Muchas risas y consejos para el Gombrich. Para la próxima salimos de fiestuqui.
Genial.
(Pondré fotos cuando me pasen)